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Una historia de 400 años

Nos referimos a las Hijas de la Caridad, una sociedad de vida apostólica muy conocida y apreciada, con especial dedicación a los necesitados. Fueron fundadas por san Vicente de Paúl y santa Luisa de Marillac en el año 1633.

Hoy están presentes en 94 países y son un total de 14.800 hermanas. La expresión «familia vicenciana», que usamos varias veces aquí, es por alusión al fundador san Vicente de Paúl.

UNA VIDA DE CARIDAD Y ENTREGA A LOS NECESITADOS

Las Hijas de la Caridad, presentes en tantos países, actualmente se dedican a personas sin techo, mayores, centros socio-educativos, enfer- mos, niños, promoción de la mujer, personas con alguna dependencia, prisioneros y sus familias, trabajadores migrantes, personas con alguna discapacidad … Una vida, como vemos, de com- pasión, caridad y entrega a los necesitados de nuestra sociedad. Una vida calcada en el Evangelio.

En el año 2005 fueron galardonadas con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia por «su excepcional tarea social y humanitaria en apoyo a los desfavorecidos, desarrollada de manera ejemplar durante casi cuatro siglos, y por su promoción en todo el mundo de los valores de la justicia, la paz y la solidaridad».

Nos alegramos mucho de este merecido galar- dón con el que se reconoce la ingente y ejemplar labor desarrollada en los casi 400 años de historia.

Otro importante acontecimiento que afecta a toda la familia vicenciana, también a las Hijas de la Caridad, es la beatificación en Madrid —el pasado 11 de noviembre— de 60 mártires del siglo XX en España, en la que hubo una impor- tante representación de la familia vicenciana, incluidas varias Hijas de la Caridad. El martirio es la expresión máxima del amor a Dios y a las personas a quienes servían. En este caso pode- mos decir que todos compartieron fe firme, compasión grande hacia los pobres, vida de oración y amor a la Virgen María. Sufrieron el martirio por fidelidad a Jesucristo.

«QUE LOS POBRES PERCIBAN A CRISTO EN USTEDES»

El día 22 de febrero el Papa Francisco les decía a los miembros de la Asociación Internacional de las Caridades: «No se trata solamente de reencontrar a Cristo en los pobres, sino que los pobres perciban a Cristo en ustedes». Este pensamiento del Papa coin- cide con el pensamiento de san Vicente de Paúl: que la credibilidad de la Iglesia pasa por el camino del amor misericordioso y de la compasión.

La Asociación Internacional de Caridades, que acabamos de citar, tiene también su origen en san Vicente de Paúl, a la que él llamó
«Cofradías de la Caridad».

El Papa Francisco, en su mensaje, sigue diciendo: «Las Caridades nacen de la ternura y de la compasión del corazón de san Vicente por los más pobres, a menudo marginados y abandonados en los campos y en las ciudades. Su trabajo, con ellos y por ellos, quería reflejar la bondad de Dios con sus criaturas. Veía a los pobres como representantes de Jesucristo, como miembros de su cuerpo sufriente, era consciente de que los pobres, también ellos, estaban llamados a construir la Iglesia y, a su vez, a convertirnos».

  • «La credibilidad de la Iglesia pasa por el camino del amor misericordioso y de la compasión abiertas a la esperanza».

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