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Celebrando el mes del Rosario

El día 7 de octubre figura en el calendario litúrgico de la Iglesia la memoria de Nuestra Señora del Rosario. Una celebración mariana que, en La Coruña, por ser patrona de la ciudad, tiene rango de solemnidad.

¿QUÉ ES EL ROSARIO?

El rosario es una forma de oración vocal que nos invita a meditar los misterios de la vida de Cristo en compañía de María, su madre. A través de María, la segunda persona de la Santísima Trinidad asumió la naturaleza humana. Jesús, por tanto, es verdadero Dios pero es también verdadero hombre, el Hijo de Dios y el hijo de María. Esta encarnación del Hijo de Dios en el seno de María es el gran acontecimiento que recordamos y meditamos en el primer misterio gozoso del rosario.

En este tiempo, en que María es ya portadora en su seno del Mesías prometido, al enterarse de que su pariente Isabel también va a ser madre — la madre de Juan Bautista— viaja de Nazaret a Ainkaren para felicitarla, compartir con ella el gozo de la maternidad y ayudarle en las tareas domésticas.

Es lo que meditamos en el segundo misterio gozoso del rosario. Una importante lección nos ofrece aquí María; la del servicio gozoso a los demás. Una lección que más tarde Jesús, el divino Maestro, nos ofrecería con su ejemplo y su palabra: «Yo no he venido para que me sirvan sino para servir y dar mi vida en rescate por muchos».

NACIMIENTO E INFANCIA DE JESÚS

El tercer misterio nos recuerda el nacimiento histórico de Jesús en Belén. Un misterio gozoso, sin duda, para María y su esposo José que la acompañaba, aunque no faltase la tristeza de ver que su hijo nace en una cueva, refugio de animales, por no haber encontrado en la ciudad una casa en que alojarse.

En el cuartomisterioMaría, con su esposo José, hacen la presentación del niño en el templo de Jerusalén, cumpliendo así una ley del antiguo pueblo de Israel. Fue, sin duda, un momento de gran alegría para María y José cuando, al llegar al templo, el anciano Simeón toma al niño en sus brazos y da gracias a Dios diciendo: «Ahora, Señor, ya puedes dejar a este siervo tuyo irse en paz, porque mis ojos han visto al Salvador del mundo, que todos esperábamos». (Luc. 2, 29-30).

Y cuando el Niño ya tenía 12 años, María y José deciden volver a Jerusalén con él para celebrar allí la gran fiesta de la Pascua. Ah, pero aquí el gozo se mezcla para ellos dos con un inesperado momento de dolor. Es la hora de regresar a Nazaret y ellos han dado libertad al Niño para juntarse a otro grupo de personas con idéntico destino. Pero, al final de la jornada, descubren con gran sorpresa que el Niño falta y vuelven los dos a Jerusalén tratando de encontrarlo. Y es, después de una intensa búsqueda, cuando por fin lo encuentran en el Templo dialogando con los doctores de la ley, que estaban maravillados de su sabiduría.

Los tres vuelven a Nazaret y allí Jesús convive con ellos, colaborando en las tareas familiares.

Publicado en Pobo de Deus Nº 832