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El Santuario Mariano de Lourdes

Del 11 al 14 de septiembre visitarán nuestra Diócesis las reliquias de santa Bernadette Soubirous, la joven que presenció las apariciones de Nuestra Señora de Lourdes. Una buena ocasión para recordar el mensaje que la Madre de Dios nos transmitió a través de Bernadette.

LA PRIMERA APARICIÓN DE LA VIRGEN MARÍA

Era el 11 de febrero de 1858, una mañana gris, fría y lluviosa cuando Bernadette con su hermana Toinette y una amiga de ambas salen en busca de leña para la casa. Llegaron hasta la isla formada por un recodo del río Gave y un canal que desemboca en él. Las dos compañeras se adelantaron a cruzar el canal. Bernadette se quedó un poco atrás y cuando se disponía a cruzarlo se quedó sorprendida por un fragor que llegaba de la gruta de Massabielle y por lo que veía en la gruta: entre un gran resplandor, una Señora joven, de rostro angelical, cubierta con un velo, vestida de blanco, ceñida con una banda azul y con un bello rosario entre las manos.

Bernadette, una muchacha de 14 aaños se asusta. Instintivamente mete la mano en el bolsillo y saca su rosario. Pero no atina a hacer la señal de la cruz hasta que aquella Señora la hace: entonces reza el rosario en su presencia. Muy pronto desaparece la visión y Bernardette no tuvo más remedio que contar a sus compañeras lo que había visto. Cuando se enteran sus padres, porque le faltó tiempo a Toinette para contárselo, prohiben a Bernadette volver a Massabielle. Sin embargo, consienten en que vaya, pero acompañada al menos de su padre.

La segunda aparición tenía lugar tres días después, y la tercera el día 18: por primera vez le habla la Señora y le invita a ir allí durante quince días.

Fecha importante es el 25 de marzo, en que se aparece de nuevo la Señora y, ante la reiterada pregunta de Bernadette: ¿Quién sois vos?, la Señora sonríe y contesta: Yo soy la Inmaculada Concepción. Es importante recordar que precisamente el día 8 de diciembre de 1854 el papa Pío IX había declarado dogma de fe la Inmaculada Concepción de María.

LOURDES, BENDECIDO POR LA IGLESIA

Es frecuente, cuando se trata de Lourdes y más tarde de Fátima, la actitud de la Jeraquía de la Iglesia que se manifiesta crítica y remisa a la hora de aprobar con su autoridad estas apariciones de la Virgen. Ésta no es una actitud mala; es una actitud prudente, una garantía: a favor de las escasas apariciones auténticas y en contra de la proliferación de falsas apariciones que pronto se desvanecen al descubrir que son pura mentira.

Así el obispo de Tarbes, monseñor Laurence, a cuya diócesis pertenecía Lourdes, nombró una comisión que investigara los pormenores de las apariciones y terminó por escribir una carta pastoral con fecha 18 de enero de 1862 en la que afirmaba tajantemente: “Juzgamos que la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, se apareció realmente a Bernadette Soubirous el 11 de febrero de 1858 y días siguientes en la gruta de Massabielle en número de dieciocho veces; que tal aparición reviste todas las características de la verdad y que los fieles han de creerla como cierta”.