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La caridad cristiana

El texto bíblico que sirve de base al tema de esta página de Pobo de Deus, está tomado de la I Carta de San Pablo a los Corintios, capítulo 13, donde él hace referencia a la caridad como una virtud que nunca debe faltar en la vida de un verdadero cristiano.

EXIGENCIAS DE LA CARIDAD CRISTIANA

La caridad cristiana es la actitud de una persona hacia las demás personas. Una actitud que nace dentro de uno mismo y se manifiesta externamente en palabras y, sobre todo, en obras al servicio de los demás.

La caridad es amor y, en este sentido, pide que seamos muy exigentes con nosotros mismos. Sí, con frecuencia vemos fallos en la caridad de los demás y los criticamos duramente, pero no vemos, o no queremos ver, nuestros propios fallos para corregirlos, lo cual es preocupante.

Necesitamos cambiar, mirar más, en este caso, hacia nosotros mismos, examinar nuestra conciencia, y darnos cuenta de que, muchas actitudes nuestras no son propias de un discípulo de Cristo, de un cristiano, pues no vivimos el gran mandato del amor al prójimo, no vivimos la caridad.

CARACTERÍSTICAS DE LA VERDADERA CARIDAD

Nos las recuerda expresamente San Pablo cuando dice: “La caridad es paciente, es afable, no tiene envidia, no se jacta ni se engríe, no es grosera ni busca lo suyo, no se exaspera ni lleva cuentas del mal, no simpatiza con la injusticia, simpatiza con la verdad… Disculpa siempre, se fía siempre, aguanta siempre”.

Al leer todo esto, sería bueno que nos preguntáramos cada uno: ¿Ando yo por ese camino? ¿Intento vivir así en el seno de la familia, en el ámbito vecinal, en el puesto de trabajo…? No olvidemos, por ejemplo, que la envidia envenena el corazón, hace que nos alegremos siempre con el mal en los demás y nos volvamos tristes cuando la vida les sonríe.

La caridad, dice San Pablo, no es presumida, cumple siempre aquel dicho evangélico “Que no sepa tu mano derecha lo que hace la izquierda”. Mal andamos de caridad cuando hacemos el bien sólo para que nos vean y nos alaben.

Y añade también el Apóstol: “la caridad no es maleducada ni grosera, sino que cultiva los buenos modos en la forma de hablar y de actuar; no busca herir los sentimientos de los demás”.

Pues bien, aquí tenemos un estilo de vida que nos ofrece la caridad cristiana. Bueno sería que todos tuviéramos en nuestras casas una Biblia y leyéramos con paz. Los evangelios y otros textos del Nuevo Testamento como las castas de San Pablo, los meditáramos y aplicáramos su mensaje salvador a nuestras vidas.