El 25 de julio es la fiesta del Apóstol Santiago, el patrón de España y también  la gran fiesta de Galicia, en cuya capital, Santiago de Compostela, se venera según tradición el sepulcro del Apóstol de Cristo,  “Santiago, el Hijo de Zebedeo o el Mayor”.
La tradición le atribuye una gran labor evangelizadora en la provincia hispánica que le correspondió en el reparto que los Apóstoles realizaron con el fin de difundir el Evangelio de Cristo. Probablemente llegó a España en el año 41 y permaneció en ella hasta fines del año 42.
Herodes Agripa, rey de Judea ( Act, XII, 2), nieto de Herodes El Grande,  lo hace decapitar con la espada hacia el año 44, convirtiéndose en el primer apóstol en verter su sangre por Jesucristo.
Su cuerpo fue trasladado por los Apóstoles a la Península Hispánica y es siglos más tarde cuando  el rey Alfonso II mandó edificar sobre el sepulcro una sencilla iglesia y comienzan a llegar visitantes a la tumba del Apóstol.
El Camino de Santiago empezará a formar parte del sueño de los millones de viajeros que vienen de todo el mundo.
 Durante la época de la Reconquista , el Apóstol Santiago se convierte en un personaje al que se invoca para obtener la protección divina en la lucha frente al infiel. Surge un Santiago Matamoros. Y en las ensangrentadas luchas contra los moros , en muchas ocasiones la victoria se atribuía a la ayuda e intervención divina merced a la invocación al Apóstol.